La verdad es que los sentimientos ahora mismo son como la nitroglicerina, como la menees mucho, explota. Este texto ya lo he puesto con anterioridad, pero es que no me encuentro con ánimos de escribir y esto, en parte, resume bastante bien mi momento actual. Siento no escribir pero creo que no es el momento de hacerlo; saldría todo desordenado y sin sentido y yo no soy mi buen amigo Ian, que con sus escritos sin sentido, pero con sentimiento son otra cosa
¡Por favor escucha aquello que no te digo, no te equivoques!. No te engañes al ver mi cara, porque llevo mil máscaras, máscaras que tengo el terror de quitármelas. No me identifico con ninguna de ellas. Es todo un arte hacer que sean tu segunda naturaleza. Pero, por el amor de Dios, no te engañes.
Doy la impresión, tanto interior como exteriormente amable, que todo en mi vida sea brillante, sereno, que mi "yo" sea confiado y seguro, como si pudiera determinar todo y no tuviera necesidad de nadie.
Pero no me creas, mi fachada exterior podrá, si duda, aparentar segura, pero es toda una máscara debajo de la cual no hay nada que corresponda con ella. Debajo de la máscara estoy yo tal y como soy verdaderamente: confundido, asustado y solo, y escondo estas cosas porque no quiero que nadie sé de cuenta. Solo el pensamiento de mis debilidades me entra un gran pánico y miedo de ponerme al descubierto delante de los demás.
Por esto recurro desesperadamente a las máscaras, detrás de las cuales puedo esconderme: una fachada astuta y negligente que me ayuda a fingir, que me protege de las miradas más agudas que de otra manera me reconocerían. Pero además es esta mirada la que podría salvarme. Y es así. Si esta mirad fuera acompañada de aprobación, de amor, ciertamente, me daría la seguridad que yo solo no sí darme: la seguridad de valer al menos algo.
Pero esto yo no puedo decírtelo, tengo miedo de hacerlo. Tengo miedo de que tu mirada no vaya acompañada de aprobación y amor. Temo que me juzgues mal, que te rías de mí, y esto me mataría. En la parte más íntima de mí mismo temo ser nada y tengo miedo que tu me desprecies. Y así juego a un juego desesperado: fuera una fachada segura y por dentro un niño que tiembla. Te hablo de superficialidades, hago chistes, te cuento todo aquello que es insignificante, y nada de aquello que verdaderamente me importa. Pero no te engañes de las tonterías que digo habitualmente. Escucha atentamente e intenta percibir lo que no digo, aquello que me encantaría contarte, aquello que digo solo para sobrevivir y aquello que no puedo decirte.
Odio jugar al escondite. De verdad, detesto este juego superficial que hago; es un juego falso. Me gustaría de verdad ser sincero y espontáneo, en pobres palabras yo mismo. Pero tu tienes que ayudarme. Tienes que tender tu mano, aunque si parece que es lo último que deseo. Cada vez que tu te comportas amistosamente, que me das ánimos para que intente entenderme, porque de verdad te preocupas de mí, mi corazón late muy, muy tímidamente, pero comienza a tomar vigor. Tu compasión, la fuerza de tu comprensión es mi savia vital. Me gustaría que supieras lo importante que eres para mí, la fuerza que tienes para hacer de mí, la persona verdaderamente que soy, SI QUIERES. Espero que tu quieras. Solo tú puedes tirar el muro detrás del cual escondo mis miedos. Solo tu puedes arrancarme la máscara y liberarme de este mundo detrás del cual escondo mis miedos. Solo tu puedes arrancarme la máscara y liberarme de este mundo de sombras, de miedos, de inseguridades, de mi gran soledad. ¡No me ignores, por favor, no me abandones!.
Para ti no será fácil, la larga y constante convicción de que era nada ha creado en mis grandes muros de protección
Cuanto más te acerques a mí, tanto más aparentaré rechazarte instintivamente. Me defiendo de aquello que deseo con toda mi fuerza. Mi esperanza es que el amor prevalezca ante todo, intentando protección. Intenta derrumbar con manos seguras pero prudentes mis muros; el niño que hay en mí es vulnerable
martes, 2 de septiembre de 2008
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1 comentario:
Las mascaras de la vida, son de todos y cada uno de los seres humanos de este planeta, y ellos son los unicos que pueden cambiarlas, es mas las mascaras se cambian solas... por que en cada segundo del dia llevamos una mascara distinta...
Porque son nuestras mascaras, las mascaras de la vida.
Abrazos, besos,
ian^^
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